👓 Tiempo de lectura: 1 minuto
A nadie nos gusta el rechazo.
Ni en Tinder. Ni en Bumble. Ni en Badoo. Ni en Meetic. Ni siquiera en la vida real.
Así que la mejor forma de gestionar con toda naturalidad el NO que vas a recibir, muy probablemente una y otra vez, es asumiendo e interiorizando dos cosas.
Uno. No es personal.
Puede que rechacen tu idea porque buscan otra cosa en el mercado, porque les pillas en mal momento, porque no hay encaje o simplemente porque no les gusta tu propuesta.
Incluso aunque te digan que es por ti, no te lo tomes como algo personal. Igual ese mismo día a tu jefe le ha dejado la mujer (por gilipollas) y lo está pagando contigo.
Lo siento, pero no eres tan importante para el mundo. Cuanto antes entiendas esto, más feliz vivirás.
Dos. No es permanente.
A todos nos han rechazado muchas veces. Muchísimas. Y vete acostubrándote, porque es la tónica habitual.
Pero no es para siempre. Por muy mal que vayan las cosas, por mucho que pienses que el mundo está en tu contra, no es permanente.
Creo que tengo una tolerancia a la frustración bastante elevada y, por momentos, he acariciado la línea de la desesperación con YAMATO.
Pero no, no es permanente.
Siembra. Sigue sembrando. Por eso llevo 497 emails cerrándolos de la misma forma. Con YAMATO. Y muy seguramente muchas personas se habrán ido por eso (me da igual, no son mi público). Pero muchas otras os habéis quedado. Más de 3.000, para ser exactos.
Nos leemos mañana.


