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La siguiente frase me encanta porque, a pesar de tener mƔs de un siglo, sigue doliendo igual:

ā€œLa mitad del dinero que gasto en publicidad se desperdicia; el problema es que no sĆ© quĆ© mitad.ā€

Resume en una línea el gran dilema histórico de la inversión publicitaria. La dificultad para medir con precisión el retorno de lo que se invierte.

La frase la dijo John Wanamaker, un pionero del marketing y los grandes almacenes en EE. UU.

AƱo 1900.

Por aquel entonces ya se tenĆ­a claro lo que muchos seguimos sintiendo a dĆ­a de hoy. Medir el impacto real de la publicidad es difĆ­cil, caro y en la mayorĆ­a de situaciones, frustrante.

Hoy en dƭa tenemos dashboards, pixels, atribuciones multi-touch, multi-canal y multi-mierdas, pero seguimos sin saber que canal es el mƔs rentable para la empresa.

O si la lona de la Puerta del Sol funciona.

Y si a esto le sumamos la GPDR, pues buena suerte.

Parte del dilema estƔ en que la publicidad (y el marketing en general) estƔ lleno de variables que no controlamos. Contexto, timing, ruido externo, estado de Ɣnimo del usuario, etc.

Y aunque podemos medir clics y conversiones, eso no siempre captura el valor completo de una marca bien construida o de una historia bien contada.

¿Dirías que los mÔs de 100 años que lleva Coca-Cola haciendo branding han servido?

Seguramente la respuesta sea un sí. Pero, ¿realmente toda la inversión ha servido para ese fin?

No lo sé. Nadie lo sabe. Porque la mitad se ha ido por el desagüe.

Nos leemos el lunes.

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