Que le den a la cima

Pulso Diario #420

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Ayer escuché en un podcast una visión que me pareció ultra interesante.

“La mejor forma de llegar a la cima es bordear la montaña, no escalarla.”

Si la bordeas puedes disfrutar del paisaje, pararte a hacer una hoguerita y cocinarte una buena chistorra (navarra, obvio), puedes hacer noche si encuentras un pequeño lago en el camino…

Si vas directo a la cima, ya te lo sabes, jornadas intensas para llegar lo antes posibles (haga bueno o malo), caminos abruptos, peligros…

Bueno, creo que se entienden los símiles.

Muchas (o casi todas) nos obcecamos con llegar a la cima, cuando lo más bonito de la cima es el camino secundario que te lleva a ella.

Lo más bonito del camino no es la meta si no andarlo.

Ahora empiezo a entender la actitud de muchos emprendedores cuando venden una empresa y tienen la pasta en el banco.

Ya han llegado a la meta y lo que les hacía felices era andar el camino.

Por eso, el 90% de los casos, se vuelven a buscan un nuevo Camino de Santiago que hacer o el siguiente ocho mil a escalar.

Joder, que filosóficos nos hemos puesto hoy.

Nos leemos mañana.