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Llevo varias semanas haciendo mentorías de marketing y comunicación a startups del mundo aeroespacial.

No sólo lo hago porque me encanta ( y pagan), si no también porque se aprende muchísimo de ellas.

Y esta maƱana he aprendido algo super curioso de unos chicos que se dedican al mundo de los drones.

ĀæTe ha pasado alguna vez que en un museo cuando miras un cuadro parece que el sonido del resto de la sala desaparece?

SĆ­, exacto, como si el cuadro tuviese ā€œcancelación de ruidoā€ al mĆ”s puro estilo Airpods Pro.

Pues pasa por algo muy curioso.

Los cuadros son "esponjas" sonoras

Muchos cuadros estƔn pintados sobre lienzo (tela) y montados en bastidores de madera.

Tanto los materiales, como la cƔmara de airea entre la tela y la pared y la propia madera del marco, rompen las ondas sonoras.

Tu mente te la juega (otra vez)

Cuando miras una obra de arte con intensidad, tu cerebro activa lo que se conoce como atención selectiva.

Para ahorrar energĆ­a y concentrarse, el cerebro "baja el volumen" de los estĆ­mulos auditivos secundarios (el murmullo de la gente, los pasos, el aire acondicionado).

La arquitectura

Los museos modernos estƔn diseƱados especƭficamente para gestionar el sonido.

Paneles acĆŗsticos ocultos y suelos y techos altos con formas irregulares con determinados materiales que "atrapan" el ruido.

El condicionamiento social

Existe un contrato social implĆ­cito en los museos.

Al entrar, bajamos la voz y caminamos mÔs despacio. Este comportamiento colectivo reduce drÔsticamente los decibelios del lugar, lo que refuerza la sensación de que el cuadro "manda callar" al entorno.

Aunque siempre estÔ el típico imbécil que tiene el sonido del teclado de su móvil. Los tontos no te los acabas, ya lo sabes.

Y si estÔs enfermito, como es mi caso, te pones los Airpods dentro del museo y ya parece que estÔs en un bar de Plutón.

Nos leemos maƱana.

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